Te acercas tambaleándote a la pobre chica casi devorada, coges un trozo de pierna y simulas que le das un mordisco. Ves los restos de la chica a tu alrededor, el olor es desagradable. Ves huesos, visceras, trozos de cerebro... es demasiado para tí, estas a punto de vomitar. Notas que alguien te abraza desde atrás impidiéndote girar. Parece como si te estuviera oliendo. Estás tan asustado que casi no sientes dolor cuando el zombi te da un mordisco en todo el cuello. Pronto estás rodeado de zombis hambrientos. Afortunadamente tu muerte es rápida. En escasos segundos dejas de sentir dolor y te conviertes en pienso para zombis.
FIN