Echas una mirada a los dos cuerpos que hay en el coche. Son dos mujeres. Una de unos 50 años y la otra más joven de unos 20. Seguramente madre e hija. El padre posiblemente fuera el cuerpo que ahora yace a las puertas del coche.
Abres la puerta trasera y las echas fuera.
Una vez sacadas del coche te paras a pensar a dónde acudir a continuación. Te encuentras enfrascado en tus pensamientos cuando notas que un dedo que la mano de la chica joven se mueve. Con un susto de cojones te metes dentro del coche, cierras la puerta y lo arrancas. Avanzas zizageando unos cien metros, paras el coche y tratas de calmarte un poco. Seguramente me lo habré imaginado, piensas.
-¡Aaaaah!
Se escucha un grito estridente que te acelera el corazón-
-¡No! ¡Ayuda! ¡No me dejes con ellos!
Con el coche parado miras por el retrovisor y lo que ves te aterroriza. La muchacha que habías sacado del coche aún esta viva y ahora se encuentra gritando y agitando los brazos frenéticamente para llamarte la atención. Una docena de personas llenas de heridas y mutiladas de le van acercando con malas intenciones.